"12 Meses"

lunes, 20 de mayo de 2013 0 comentarios

(Fragmento de la novela “12 Meses de Pubertad” escrita el año 2004)

…, Una vez más llame a la casa de Azucena:
- Buenos días Señora, ¿Cómo se encuentra su hija?
- Buenos días Alfredito, mi hija aun no se recupera, gracias por llamar ella ahora está durmiendo, le avisare que llamaste cuando despierte.
- No señora, no le diga que he llamado tengo un regalo para ella cuando se ponga mejor.
- Está bien Alfredito, no diré nada, pero espero que me hija se recupere aunque cada día la veo mas malcita,…tengo pena de mi niña (sollozos).
- Tranquila Señora pronto mejorará.

Aquel día después de conversar con la mamá de Azucena, estuve pensando solo en ella, el salón para mí ya no era el mismo, aquel asiento al que iban dirigidas mis miradas estaba vacío.

Habían pasado 2 semanas desde que enfermo y para mi también fueron 2 semanas de agonía, el no verla ahí sentada escribiendo recostada sobre el borde de la mesita y de rato en rato levantar la cabecita para ver la pizarra con sus ojitos atentos y su mirada bonita. Cuanto daría por volver a ver su sonrisa, ver morder el extremo del lápiz y sonreír mientras me habla, nunca existirá una niña más dulce que ella.

Ahora imaginarla echada en su alcoba, con su rostro palidecido y sus ojitos lagrimosos y llenos de ternura, quisiera estar ahí y tocando sus pequeñas y suaves manos decirlo lo que sentía por ella. Hasta ahora no pude abrir mis labios con las palabras “te quiero”, entre mi solloce y me dije a mi mismo - que cobarde eres porque no le dijiste que la querías, ahora tal vez ella ya no regrese al colegio y hasta se la pueden llevara a otra ciudad. Que sería de mí si ella no está cerca.
Hoy ni Rex ni Junior me fastidiaron, me ven tan triste que cuando pasaron por mi lado solo me dijeron: cuando regrese te le declaras, no estés triste…, pasan y al fondo del salón solo hablan de sus travesuras riendo a carcajadas.

De regreso al hogar, solo almuerzo un poquito y aunque mi mama insiste en que termine la comida le digo que no puedo y me voy a mi habitación a hacer las “tareas” encerrado ahí escuchando la radio solo pienso en ella y caen lagrimas de mis ojos cuando escucho las canciones que se que le gustan a ella.

Día 23 de Noviembre.

Me he levantado tardísimo tengo que alistarme rápido e ir corriendo al colegio, anoche no he podido dormir, solo he pensado en ella y hasta le he pedido a Dios con todas mis fuerzas que ella se recupere pronto, deseaba verla de todo corazón, no he podido llamar a su casa esta mañana, pero apenas salga del colegio llamare a su casa.

Pasadas las horas ya no veía el momento de que suene el timbre de salida para salir corriendo a mi casa, pero cada minuto que pasaba me era una eternidad y el tiempo adrede parecía encaprichado a verme en padecimiento. Llegue casi corriendo a mi casa y al entrar deprisa fui sobre el teléfono… marque y contesto alguien desconocido, con mi voz media agitada pregunte por la Señora Claudia, mi receptor respondió diciendo que era imposible, la señora estaba en muy mal estado, su hija había muerto…

(Fragmento del día 22 y 23 de Noviembre)
Autor: Gian Steve Meza Arteaga.



 

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